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EL RECORRIDO

Días.

1Vuelo Origen-París-Nagoya

2Vuelo Nagoya-Sapporo. Alojamiento en Sapporo

3 – Traslado al P.N. Daisetsuzan.

Tren Sapporo-Asahikawa. Bus Asahikawa-Asahidake Onsen.Alojamiento.

4- Traslado al P. N. Akan

Bus Asahidake-Asahikawa. Tren Asahikawa-Bihoro. Coche Bihoro-Lago Akan.Alojamiento

5- Caminatas por el Parque.

6- Ascenso al volcán Akan-Dake. Coche a Bihoro. Tren Bihoro-Sapporo. Alojamiento

7- Traslado a Nikko.

Tren Sapporo-Hakodate-Hachinoe-Morioka-Utsunomiya-Nikko. Alojamiento

8- Visitas templos de Nikko, lago Chûzenji-ko y catarata Kegonno-taki

9- Traslado a Kanazawa.

Tren Nikko-Utsunomiya-Tokyo-Maibara-Fukui-Kanazawa. Visitas en la ciudad. Alojamiento

10- Visitas en Kanazawa. Traslado a Takayama.

Tren Kanazawa-Toyama-Inotani-Takayama. Alojamiento.

11- Coche a Shirakawa-go. Regreso a Takayama.

12- Visitas en Takayama. Traslado a Kyoto.

Tren Takayama-Nagoya-Kyoto. Alojamiento.

13- Visitas en Kyoto.

14- Visitas a Nara.

Tren Kyoto-Nara-Kyoto.

15- Visitas en Kyoto.

16- Visitas a Ise.

Tren Kyoto-Nagoya-Ise-Nagoya-Kyoto.

17- Visitas en Kyoto.

18- Traslado a Koyasan.

Tren Kyoto-Shin Osaka-Shin Imamiya-Gokurakubashi. Funicular a Koyasan. Bus al Templo. Alojamiento

19- Visitas en Koyasan. Traslado a Okayama.

Funicular a Gokurakubashi. Tren Shin Imamiya-Shin Osaka-Okayama. Alojamiento.

20- Visita a Hiroshima e Isla Miyajima

Tren Okayama-Hiroshima-Okayama.

21- Visita a Himeji.

Tren Okayama-Himaji-Okayama.

22- Visitas en Okayama. Traslado a Tokyo. Tren.

23- Visitas en Tokyo.

24- Visita al Monte Fuji.

Bus Tokyo-Kawaguchi-ko. Coche. Bus regreso a Tokyo.

25, 26 y 27 Visitas en Tokyo.

28- Regreso a Casa

Tren cercanías a la estación de Tokyo + Narita Express al aeropuerto de Narita.

Vuelo Narita-Paris-Destino.

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El comienzo del viaje fué el dia 24 de septiembre de 2008 y finalizó el dia 21 de octubre. En el P. N. Daisetsuzan no hicimos nada a causa del mal tiempo. Los traslados en tren son mas fáciles de lo que en un principio puede parecer. Gran cantidad de ellos son de alta velocidad (Shinkasen). Una práctica utilizada ha sido la de hacer los traslados por la tarde, cuando la luz ya se ha ido, con ello se gana tiempo, siempre que no sea un recorrido excesivo y amaneces en el nuevo destino con todo un día por delante.  Es muy cómodo hacer base para dormir varios dias en una misma ciudad y trasladarse a diario hasta los destinos elegidos utilizando para esto el tren bala. Para el último día, es importante tener en cuenta que coger el Narita Express en la estación de Tokyo (central).

Y al final Tokio 東京

Tokio desde Odaiba

Cuando llegamos a Tokio no me parecía una ciudad de mas de 8 millones de habitantes (12 con la periferia). Supongo que lo que mas me influenció fue el poco tráfico. Era raro encontrar atascos y coches pitando para meterte prisa. Por otro lado los 12 millones los notabas en estaciones de tren, metro, etc. Trenes cada menos de 2 minutos de por lo menos 10 vagones, grandes flujos de personas que parecían mareas humanas cruzaban andenes y vestíbulos a gran velocidad. Está claro, ¡estamos en Tokio!

Tokio arquitecturaTokio arquitecturaUna visita obligada es la ruta arquitectónica. Edificios de moderno diseño, algunos realmente interesantes, casi todos pertenecientes a grandes firmas de moda se concentran por la zona centro. Esas calles con los grandes edificios, forman manzanas recorridas en su interior por pequeñas callejuelas con mucha vida, donde puedes encontrar tiendas, restaurantes, tranquilidad. Siguiendo con las avenidas, el cruce de peatones en el centro de Shibuya donde cientos de personas cruzan cada vez que se pone el semáforo en verde es todo un espectáculo. Desde el Starbucks coffee que hay en el mismo cruce tienes una posición elevada envidiable. Y la Calle Eléctrica en Akihabara tiene el punto tecnológico que esperas de Tokio. Zona bulliciosa donde puedes encontrar casi cualquier cosa que necesite electricidad para funcionar, nueva o de segunda mano.

Templo Asakusa KannonDesconectamos de la modernidad en El Templo de Asakusa Kannon, que visitamos en domingo y nos hizo transparentes. Los tokiotas acudieron en masa, ya que el tiempo acompañaba, a rezar, hacer sus ofrendas, pasear, y les vimos en su salsa sin distorsionar en absoluto. Descendimos el río en busca de la linea de tren Yurikamome en un barco turístico donde una chica risueña y agotada no paró de dar explicaciones , micro en mano, durante todo el trayecto. El viaje merece la pena pero, quizás en otro barco. Cerca de donde desembarcamos estaba el mercado de Tsukiji, pieza imprescindible en la visita a Tokio que teneis explicado en otra entrada de este blog. La Yurikamome line, por la que circulan trenes automáticos sin maquinista, te da una agradaTokio nocturnable oportunidad de ver una zona de rascacielos aledaños al río. El viaje de ida recomiendo hacerlo por la tarde y el de vuelta por la noche, disfrutando también de unas vistas nocturnas que se complementan agradablemente a lo visto por la tarde. Basta con ir desde la estación de Shinbashi hasta la de Daiba en la isla artificial de Odaiba en el delta del rio.

En Shinjuku, mas bien en Shinjukunishiguchi encontramos una callecita sin circulación, pegada a las vías del tren, plagada de pequeños o minúsculos restaurantes donde cenamos en varias ocasiones muy bien, en un agradable ambiente local.

Tokio exotismoTokio tiene mas zonas, mas rincones, mas extravagancias que ver. Es una ciudad compleja donde puedes encontrar facilmente de lo más exagerado y hortera a lo más corriente, lo más usado. Tokio intenta revelarse, como todas las ciudades muy grandes, con un estilo propio que le marque su diferencia con el resto de Japón.

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Cruce de peatones de Shibuya

Monte Fuji

El Monte Fuji desde la 5ª EStación Kawaguchi-ko

El Monte Fuji desde la 5ª EStación Kawaguchi-ko

En Tokyo madrugamos para poder coger el Highway-bus que a las 7:40 h sale de Shinjuku y en 1:20 horas llegará a Kawaguchi-ko.

Todo el mundo nos había preparado para lo que parecía inevitable: El monte Fuji se deja ver muy pocas veces, siempre está escondido tras un mar de nubes. En esta ocasión no sucedería, mientras el autobús se acercaba a Kawaguchi-ko, alguien comienza a llamar la atención para despertarnos y casi sin poder decir palabra nos maravillamos de la oportunidad de poder verlo, no sin una ligera bruma, pero ahí está, majestuoso, imponente, señorial…La emoción y el entusiasmo nos embarga.

Decidimos alquilar un vehículo por unas horas para recorrer la zona. Es obligatorio ver alguno de los cinco lagos que rodean al monte Fuji y tomar varias fotos, siempre con el volcán de fondo. No menos interesante es subir hasta una de las 5ª estaciones. Nosotros lo hicimos en coche, hasta 2.500 m de los 3.776 que tiene. El Monte se cubre y se descubre de nubes cada poco tiempo, hay que prestarle atención constantemente  camara en mano. La vegetación, por su colorido otoñal y las vistas son un magnífico aliciente que se suma a esta visita. Entregamos el coche y cogemos el bus de vuelta a Tokyo con la sensación de haber sido premiados con una dosis de buena suerte.

Los nipones, buena gente!

Ha sido una grata sorpresa encontrarse con gente tan amable en el país nipón, voy a contar varias anécdotas que nos han ocurrido, pero podrían ser decenas.

Si sacas un refresco en una máquina y al abrirlo no te das cuenta que estaba agitado y sale la espuma, en un segundo llega una señora del puesto de al lado y con un paño te seca las manos y el embase, con una gran sonrisa. A la salida de un templo si alguien cree que estás algo despistado te tegunta a donde vas. Le faltará tiempo para abandonar su ruta y modificarla 300 o 400 metros para indicarte la parada del bus y desde lo lejos comprobar que sigues sus indicaciones e inclinar la cabeza cada vez que te gires para mirarlo hacia atrás. Un empleado de la oficina de turismo en la calle, no parará, eso si desde lejos, hasta no ver que te subes al autobús adecudo.

A pesar de que el idioma es un grave problema, puesto que poca gente habla inglés, ante cualquier pregunta se empeñarán en ayudar e indicar, siempre de buena fe. Alguna vez les poníamos en aprieto sin pretenderlo al preguntar algo puesto que su rostro reflejaba la impotencia de no poder ayudarnos a causa del idioma.

La educación que demuestran parece un tanto excesiva. En el metro nadie habla en voz alta, no suena ningún movil, a pesar de que los utilizan muchísimo como entretenimiento con juegos o mensajes. Si alguien tropieza contigo te pedirá perdón. Ceder asientos en el bus o el metro es habitual. Forman cola, perfectamente trazada de a uno, para cualquier cosa, restaurantes, metro, bus, etc. Esto puede dar la sensación de un elevado individualismo, muchas veces van solos o en pareja y poco mas. Es raro ver grupos elevados. De hecho en los restaurantes casi siempre las mesas son de dos o de cuatro personas. La sensación de seguridad es elevadísima, en los medios de transporte y en la calle, a cualquier hora y en todos y cada uno de los lugares en los que hemos estado. Viajar a Japón tiene una gran reclamo: Los japoneses y las japonesas, son una gente maravillosa.

Lonja de atún - Mercado de Tsukiji

Lonja de atún - Mercado de Tsukiji

El Mercado de Tsukiji, situado en la bahía de Tokio, es una de esas visitas imprescindibles si uno viene a esta ciudad. Aunque hay turistas, la vida del mercado se desarrolla como si fueran invisibles y se tiene la oportunidad de asistir a una actividad cotidiana pero extraordinaria.
Llegamos a las 6:15 am y el sueño desaparece cuando atravesamos el mercado esquivando carros de transporte y gente que va y viene con una actividad frenética.
Sin duda, lo que más nos llama la atención son los atunes enormes de mas de 1000 kg . Se puede ver todo el proceso de transporte, corte y almacenamiento de los mismos en diferentes áreas del mercado, así como de otras multiples especies de pescados y mariscos, algunos de ellos sorprendentemente grandes.
Es importante llegar temprano, y si uno quiere asistir a la subasta de atún probablemente no más tarde de las 5 am.

Una noche en el templo

La llegada hasta Koyasan resulta un poco dura, sobretodo si vas cargado con una gran maleta. Desde Kyoto hay que coger un tren hasta Osaka, allí coger una especie de metro local, coger un tercer tren regional de montaña que resulta precioso de paisaje pero cansado de trayecto (con transbordo inesperado en un pequeño pueblito llamado Hashimoto) y finalmente coger un funicular que sube un montón de metros en tan solo cinco minutos. Una vez en Koyasan un autobús te lleva en cinco minutos hasta el templo.
¡Pero la llegada al templo te hace olvidar rápidamente todo ese ajetreo!
El templo está en medio del bosque y solo se respira tranquilidad. Lo primero que sorprende al llegar es que justo al lado de la entrada tiene un jardín zen muy bien cuidado y con toda la gravilla ordenada en dibujos.
Al entrar en el templo la cosa no cambia, sigue el ambiente relajado y tranquilo aunque es enorme y hay muchas habitaciones (varias de ellas ocupadas). Se trata de un edificio que va subiendo por la ladera de la montaña y está todo rodeado de árboles y jardines muy bien cuidados. La comodidad y limpieza de las habitaciones son elocuentes, aunque nos sorprende que al ser un grupo de amigos nos hagan dormir chicos con chicos y chicas con chicas. Y por supuesto todos en tatami (cama japonesa).
El templo tiene un “onsen” (baño japonés) con su pequeña piscina de agua caliente y duchas alrededor para asearse. También tienen una máquina de bebidas en uno de los pasillos en la que puedes comprar agua, refrescos…
A las seis sirven la cena. Se trata de una cena propiamente japonesa con numerosos platitos con varios tipos de comida , pero hay que explicar que es comida vegetariana ya que en el templo no se come ni pescado, ni carne, ni cebolla, ni ajo. La cena transcurre en un silencio que solo rompe algún chiquillo que no puede estarse quieto.
Por la noche, y ya en las habitaciones, se puede compartir un buen rato con los amigos pero no se puede trasnochar ya que por la mañana hay la posibilidad de ir a la ceremonia budista del templo donde se pueden oír los cantos de los monjes. Es fantástico. Vale la pena madrugar para verlos y oírlos.
Después de la ceremonia, a las siete de la mañana, sirven el desayuno con lo cual a las ocho ya estas fuera y te queda todo el día por delante para visitar Koyasan con sus templos, su cementerio, sus parques…
Ciertamente el ir a Koyasan no es fácil, es cansado y requiere cierto esfuerzo y tiempo pero creemos que sobretodo la noche en el templo pero también la visita de la zona justifica sobradamente el esfuerzo.
Vista de la ciudad desde la Kyoto Tower

Vista de la ciudad desde la Kyoto Tower

Cuando uno llega a Kyoto y abre la guía, se encuentra con tal cantidad de cosas para visitar que no sabe que preguntar cuando va a la oficina de turismo. Para más INRI, la gran mayoría de esas cosas son templos, y a algunos nos empieza a invadir una especie de angustia y la certeza de que vamos a sufrir un empacho. Sin embargo al final no es esa la sensación que nos llevamos de Kyoto. Hay algunos lugares que nos han impactado de manera especial:

Los templos están ubicados en bosques o rodeados de jardines japoneses perfectamente cuidados de una belleza impresionante. Kiomitzu-dera, está situado en la ladera de una de las montañas que rodean la ciudad, inmerso entre arboles de gran tamaño y desde sus edificios se puede contemplar toda la ciudad de Kyoto. Al salir, es agradable pasear con calma por las calles del barrio antiguo que descienden a sus pies, descubriendo cientos de pequeños detalles.

Jardin zen en Ryoan-ji

Jardin zen en Ryoan-ji

En Ryoan-ji se encuentra el famoso jardín zen y contemplándolo uno puede dejar volar la imaginación y abstraerse de la multitud de visitantes que hay a sus espaldas.

El pabellón dorado de Kinkaku-ji aparece de repente entre los árboles como una caja de música reflejándose en el lago. Es de una belleza exquisita y no guarda ningún parecido con el resto de los templos que iremos viendo a lo largo de nuestro viaje.

Pabellón dorado

Pabellón dorado

Situado a 1 km de la ciudad está el templo Fujimi-inari , miles de toris pintados de un intenso color naranja forman un laberinto de túneles que ascienden por la ladera de la montaña. Por la noche, el templo está oficialmente cerrado, pero se puede pasear por los túneles con el camino iluminado por los farolillos de piedra encendidos. Ya no hay tiendas de souvenirs y los turistas son sustituidos por parejas, deportistas haciendo futting y gente paseando por este lugar que adquiere un aspecto mágico cuando desaparece el bullicio.

Pero no todo son templos, el bosque de bambú formado por miles de gruesas cañas rectas resulta muy exótico para nosotros, está atravesado por la vía del tren y desciende hasta el río Kamo-gawa , flanqueado por montañas pobladas de arboles. Por sus orillas se puede pasear y comer en las terrazas mientras contemplamos a los halcones pescar en el rio y el ir y venir de las barcas.

Por la noche visitamos el barrio de Gion formado por casas de madera y calles iluminadas por farolillos rojos de papel llenas de restaurantes y de tiendas en donde se puede ver a las gueishas yendo de un lado a otro. Muy cerca está Pontocho que tiene una calle paralela al río llena de restaurantes y bares, algunos con música de jazz en directo. A lo largo del río hay un paseo muy agradable con músicos tocando en la calle.

Sin duda la moderna estación de Kyoto nos impresionó especialmente y la subida a la Kyoto Tower, situada enfrente de ella, ofrece unas impresionantes vistas de toda la ciudad. Dispone además de prismáticos con un aumento considerable que permiten identificar los templos y edificios y admirar la entrada y salida de los Sinkansen en la estación. Sin duda es una buena opción para terminar la visita a esta ciudad tan cargada de historia.

Templo de Fujimi-inari
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