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EL RECORRIDO

Días.

1Vuelo Origen-París-Nagoya

2Vuelo Nagoya-Sapporo. Alojamiento en Sapporo

3 – Traslado al P.N. Daisetsuzan.

Tren Sapporo-Asahikawa. Bus Asahikawa-Asahidake Onsen.Alojamiento.

4- Traslado al P. N. Akan

Bus Asahidake-Asahikawa. Tren Asahikawa-Bihoro. Coche Bihoro-Lago Akan.Alojamiento

5- Caminatas por el Parque.

6- Ascenso al volcán Akan-Dake. Coche a Bihoro. Tren Bihoro-Sapporo. Alojamiento

7- Traslado a Nikko.

Tren Sapporo-Hakodate-Hachinoe-Morioka-Utsunomiya-Nikko. Alojamiento

8- Visitas templos de Nikko, lago Chûzenji-ko y catarata Kegonno-taki

9- Traslado a Kanazawa.

Tren Nikko-Utsunomiya-Tokyo-Maibara-Fukui-Kanazawa. Visitas en la ciudad. Alojamiento

10- Visitas en Kanazawa. Traslado a Takayama.

Tren Kanazawa-Toyama-Inotani-Takayama. Alojamiento.

11- Coche a Shirakawa-go. Regreso a Takayama.

12- Visitas en Takayama. Traslado a Kyoto.

Tren Takayama-Nagoya-Kyoto. Alojamiento.

13- Visitas en Kyoto.

14- Visitas a Nara.

Tren Kyoto-Nara-Kyoto.

15- Visitas en Kyoto.

16- Visitas a Ise.

Tren Kyoto-Nagoya-Ise-Nagoya-Kyoto.

17- Visitas en Kyoto.

18- Traslado a Koyasan.

Tren Kyoto-Shin Osaka-Shin Imamiya-Gokurakubashi. Funicular a Koyasan. Bus al Templo. Alojamiento

19- Visitas en Koyasan. Traslado a Okayama.

Funicular a Gokurakubashi. Tren Shin Imamiya-Shin Osaka-Okayama. Alojamiento.

20- Visita a Hiroshima e Isla Miyajima

Tren Okayama-Hiroshima-Okayama.

21- Visita a Himeji.

Tren Okayama-Himaji-Okayama.

22- Visitas en Okayama. Traslado a Tokyo. Tren.

23- Visitas en Tokyo.

24- Visita al Monte Fuji.

Bus Tokyo-Kawaguchi-ko. Coche. Bus regreso a Tokyo.

25, 26 y 27 Visitas en Tokyo.

28- Regreso a Casa

Tren cercanías a la estación de Tokyo + Narita Express al aeropuerto de Narita.

Vuelo Narita-Paris-Destino.

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El comienzo del viaje fué el dia 24 de septiembre de 2008 y finalizó el dia 21 de octubre. En el P. N. Daisetsuzan no hicimos nada a causa del mal tiempo. Los traslados en tren son mas fáciles de lo que en un principio puede parecer. Gran cantidad de ellos son de alta velocidad (Shinkasen). Una práctica utilizada ha sido la de hacer los traslados por la tarde, cuando la luz ya se ha ido, con ello se gana tiempo, siempre que no sea un recorrido excesivo y amaneces en el nuevo destino con todo un día por delante.  Es muy cómodo hacer base para dormir varios dias en una misma ciudad y trasladarse a diario hasta los destinos elegidos utilizando para esto el tren bala. Para el último día, es importante tener en cuenta que coger el Narita Express en la estación de Tokyo (central).

Y al final Tokio 東京

Tokio desde Odaiba

Cuando llegamos a Tokio no me parecía una ciudad de mas de 8 millones de habitantes (12 con la periferia). Supongo que lo que mas me influenció fue el poco tráfico. Era raro encontrar atascos y coches pitando para meterte prisa. Por otro lado los 12 millones los notabas en estaciones de tren, metro, etc. Trenes cada menos de 2 minutos de por lo menos 10 vagones, grandes flujos de personas que parecían mareas humanas cruzaban andenes y vestíbulos a gran velocidad. Está claro, ¡estamos en Tokio!

Tokio arquitecturaTokio arquitecturaUna visita obligada es la ruta arquitectónica. Edificios de moderno diseño, algunos realmente interesantes, casi todos pertenecientes a grandes firmas de moda se concentran por la zona centro. Esas calles con los grandes edificios, forman manzanas recorridas en su interior por pequeñas callejuelas con mucha vida, donde puedes encontrar tiendas, restaurantes, tranquilidad. Siguiendo con las avenidas, el cruce de peatones en el centro de Shibuya donde cientos de personas cruzan cada vez que se pone el semáforo en verde es todo un espectáculo. Desde el Starbucks coffee que hay en el mismo cruce tienes una posición elevada envidiable. Y la Calle Eléctrica en Akihabara tiene el punto tecnológico que esperas de Tokio. Zona bulliciosa donde puedes encontrar casi cualquier cosa que necesite electricidad para funcionar, nueva o de segunda mano.

Templo Asakusa KannonDesconectamos de la modernidad en El Templo de Asakusa Kannon, que visitamos en domingo y nos hizo transparentes. Los tokiotas acudieron en masa, ya que el tiempo acompañaba, a rezar, hacer sus ofrendas, pasear, y les vimos en su salsa sin distorsionar en absoluto. Descendimos el río en busca de la linea de tren Yurikamome en un barco turístico donde una chica risueña y agotada no paró de dar explicaciones , micro en mano, durante todo el trayecto. El viaje merece la pena pero, quizás en otro barco. Cerca de donde desembarcamos estaba el mercado de Tsukiji, pieza imprescindible en la visita a Tokio que teneis explicado en otra entrada de este blog. La Yurikamome line, por la que circulan trenes automáticos sin maquinista, te da una agradaTokio nocturnable oportunidad de ver una zona de rascacielos aledaños al río. El viaje de ida recomiendo hacerlo por la tarde y el de vuelta por la noche, disfrutando también de unas vistas nocturnas que se complementan agradablemente a lo visto por la tarde. Basta con ir desde la estación de Shinbashi hasta la de Daiba en la isla artificial de Odaiba en el delta del rio.

En Shinjuku, mas bien en Shinjukunishiguchi encontramos una callecita sin circulación, pegada a las vías del tren, plagada de pequeños o minúsculos restaurantes donde cenamos en varias ocasiones muy bien, en un agradable ambiente local.

Tokio exotismoTokio tiene mas zonas, mas rincones, mas extravagancias que ver. Es una ciudad compleja donde puedes encontrar facilmente de lo más exagerado y hortera a lo más corriente, lo más usado. Tokio intenta revelarse, como todas las ciudades muy grandes, con un estilo propio que le marque su diferencia con el resto de Japón.

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Cruce de peatones de Shibuya

Monte Fuji

El Monte Fuji desde la 5ª EStación Kawaguchi-ko

El Monte Fuji desde la 5ª EStación Kawaguchi-ko

En Tokyo madrugamos para poder coger el Highway-bus que a las 7:40 h sale de Shinjuku y en 1:20 horas llegará a Kawaguchi-ko.

Todo el mundo nos había preparado para lo que parecía inevitable: El monte Fuji se deja ver muy pocas veces, siempre está escondido tras un mar de nubes. En esta ocasión no sucedería, mientras el autobús se acercaba a Kawaguchi-ko, alguien comienza a llamar la atención para despertarnos y casi sin poder decir palabra nos maravillamos de la oportunidad de poder verlo, no sin una ligera bruma, pero ahí está, majestuoso, imponente, señorial…La emoción y el entusiasmo nos embarga.

Decidimos alquilar un vehículo por unas horas para recorrer la zona. Es obligatorio ver alguno de los cinco lagos que rodean al monte Fuji y tomar varias fotos, siempre con el volcán de fondo. No menos interesante es subir hasta una de las 5ª estaciones. Nosotros lo hicimos en coche, hasta 2.500 m de los 3.776 que tiene. El Monte se cubre y se descubre de nubes cada poco tiempo, hay que prestarle atención constantemente  camara en mano. La vegetación, por su colorido otoñal y las vistas son un magnífico aliciente que se suma a esta visita. Entregamos el coche y cogemos el bus de vuelta a Tokyo con la sensación de haber sido premiados con una dosis de buena suerte.

Los nipones, buena gente!

Ha sido una grata sorpresa encontrarse con gente tan amable en el país nipón, voy a contar varias anécdotas que nos han ocurrido, pero podrían ser decenas.

Si sacas un refresco en una máquina y al abrirlo no te das cuenta que estaba agitado y sale la espuma, en un segundo llega una señora del puesto de al lado y con un paño te seca las manos y el embase, con una gran sonrisa. A la salida de un templo si alguien cree que estás algo despistado te tegunta a donde vas. Le faltará tiempo para abandonar su ruta y modificarla 300 o 400 metros para indicarte la parada del bus y desde lo lejos comprobar que sigues sus indicaciones e inclinar la cabeza cada vez que te gires para mirarlo hacia atrás. Un empleado de la oficina de turismo en la calle, no parará, eso si desde lejos, hasta no ver que te subes al autobús adecudo.

A pesar de que el idioma es un grave problema, puesto que poca gente habla inglés, ante cualquier pregunta se empeñarán en ayudar e indicar, siempre de buena fe. Alguna vez les poníamos en aprieto sin pretenderlo al preguntar algo puesto que su rostro reflejaba la impotencia de no poder ayudarnos a causa del idioma.

La educación que demuestran parece un tanto excesiva. En el metro nadie habla en voz alta, no suena ningún movil, a pesar de que los utilizan muchísimo como entretenimiento con juegos o mensajes. Si alguien tropieza contigo te pedirá perdón. Ceder asientos en el bus o el metro es habitual. Forman cola, perfectamente trazada de a uno, para cualquier cosa, restaurantes, metro, bus, etc. Esto puede dar la sensación de un elevado individualismo, muchas veces van solos o en pareja y poco mas. Es raro ver grupos elevados. De hecho en los restaurantes casi siempre las mesas son de dos o de cuatro personas. La sensación de seguridad es elevadísima, en los medios de transporte y en la calle, a cualquier hora y en todos y cada uno de los lugares en los que hemos estado. Viajar a Japón tiene una gran reclamo: Los japoneses y las japonesas, son una gente maravillosa.

Lonja de atún - Mercado de Tsukiji

Lonja de atún - Mercado de Tsukiji

El Mercado de Tsukiji, situado en la bahía de Tokio, es una de esas visitas imprescindibles si uno viene a esta ciudad. Aunque hay turistas, la vida del mercado se desarrolla como si fueran invisibles y se tiene la oportunidad de asistir a una actividad cotidiana pero extraordinaria.
Llegamos a las 6:15 am y el sueño desaparece cuando atravesamos el mercado esquivando carros de transporte y gente que va y viene con una actividad frenética.
Sin duda, lo que más nos llama la atención son los atunes enormes de mas de 1000 kg . Se puede ver todo el proceso de transporte, corte y almacenamiento de los mismos en diferentes áreas del mercado, así como de otras multiples especies de pescados y mariscos, algunos de ellos sorprendentemente grandes.
Es importante llegar temprano, y si uno quiere asistir a la subasta de atún probablemente no más tarde de las 5 am.

Una noche en el templo

La llegada hasta Koyasan resulta un poco dura, sobretodo si vas cargado con una gran maleta. Desde Kyoto hay que coger un tren hasta Osaka, allí coger una especie de metro local, coger un tercer tren regional de montaña que resulta precioso de paisaje pero cansado de trayecto (con transbordo inesperado en un pequeño pueblito llamado Hashimoto) y finalmente coger un funicular que sube un montón de metros en tan solo cinco minutos. Una vez en Koyasan un autobús te lleva en cinco minutos hasta el templo.
¡Pero la llegada al templo te hace olvidar rápidamente todo ese ajetreo!
El templo está en medio del bosque y solo se respira tranquilidad. Lo primero que sorprende al llegar es que justo al lado de la entrada tiene un jardín zen muy bien cuidado y con toda la gravilla ordenada en dibujos.
Al entrar en el templo la cosa no cambia, sigue el ambiente relajado y tranquilo aunque es enorme y hay muchas habitaciones (varias de ellas ocupadas). Se trata de un edificio que va subiendo por la ladera de la montaña y está todo rodeado de árboles y jardines muy bien cuidados. La comodidad y limpieza de las habitaciones son elocuentes, aunque nos sorprende que al ser un grupo de amigos nos hagan dormir chicos con chicos y chicas con chicas. Y por supuesto todos en tatami (cama japonesa).
El templo tiene un “onsen” (baño japonés) con su pequeña piscina de agua caliente y duchas alrededor para asearse. También tienen una máquina de bebidas en uno de los pasillos en la que puedes comprar agua, refrescos…
A las seis sirven la cena. Se trata de una cena propiamente japonesa con numerosos platitos con varios tipos de comida , pero hay que explicar que es comida vegetariana ya que en el templo no se come ni pescado, ni carne, ni cebolla, ni ajo. La cena transcurre en un silencio que solo rompe algún chiquillo que no puede estarse quieto.
Por la noche, y ya en las habitaciones, se puede compartir un buen rato con los amigos pero no se puede trasnochar ya que por la mañana hay la posibilidad de ir a la ceremonia budista del templo donde se pueden oír los cantos de los monjes. Es fantástico. Vale la pena madrugar para verlos y oírlos.
Después de la ceremonia, a las siete de la mañana, sirven el desayuno con lo cual a las ocho ya estas fuera y te queda todo el día por delante para visitar Koyasan con sus templos, su cementerio, sus parques…
Ciertamente el ir a Koyasan no es fácil, es cansado y requiere cierto esfuerzo y tiempo pero creemos que sobretodo la noche en el templo pero también la visita de la zona justifica sobradamente el esfuerzo.
Vista de la ciudad desde la Kyoto Tower

Vista de la ciudad desde la Kyoto Tower

Cuando uno llega a Kyoto y abre la guía, se encuentra con tal cantidad de cosas para visitar que no sabe que preguntar cuando va a la oficina de turismo. Para más INRI, la gran mayoría de esas cosas son templos, y a algunos nos empieza a invadir una especie de angustia y la certeza de que vamos a sufrir un empacho. Sin embargo al final no es esa la sensación que nos llevamos de Kyoto. Hay algunos lugares que nos han impactado de manera especial:

Los templos están ubicados en bosques o rodeados de jardines japoneses perfectamente cuidados de una belleza impresionante. Kiomitzu-dera, está situado en la ladera de una de las montañas que rodean la ciudad, inmerso entre arboles de gran tamaño y desde sus edificios se puede contemplar toda la ciudad de Kyoto. Al salir, es agradable pasear con calma por las calles del barrio antiguo que descienden a sus pies, descubriendo cientos de pequeños detalles.

Jardin zen en Ryoan-ji

Jardin zen en Ryoan-ji

En Ryoan-ji se encuentra el famoso jardín zen y contemplándolo uno puede dejar volar la imaginación y abstraerse de la multitud de visitantes que hay a sus espaldas.

El pabellón dorado de Kinkaku-ji aparece de repente entre los árboles como una caja de música reflejándose en el lago. Es de una belleza exquisita y no guarda ningún parecido con el resto de los templos que iremos viendo a lo largo de nuestro viaje.

Pabellón dorado

Pabellón dorado

Situado a 1 km de la ciudad está el templo Fujimi-inari , miles de toris pintados de un intenso color naranja forman un laberinto de túneles que ascienden por la ladera de la montaña. Por la noche, el templo está oficialmente cerrado, pero se puede pasear por los túneles con el camino iluminado por los farolillos de piedra encendidos. Ya no hay tiendas de souvenirs y los turistas son sustituidos por parejas, deportistas haciendo futting y gente paseando por este lugar que adquiere un aspecto mágico cuando desaparece el bullicio.

Pero no todo son templos, el bosque de bambú formado por miles de gruesas cañas rectas resulta muy exótico para nosotros, está atravesado por la vía del tren y desciende hasta el río Kamo-gawa , flanqueado por montañas pobladas de arboles. Por sus orillas se puede pasear y comer en las terrazas mientras contemplamos a los halcones pescar en el rio y el ir y venir de las barcas.

Por la noche visitamos el barrio de Gion formado por casas de madera y calles iluminadas por farolillos rojos de papel llenas de restaurantes y de tiendas en donde se puede ver a las gueishas yendo de un lado a otro. Muy cerca está Pontocho que tiene una calle paralela al río llena de restaurantes y bares, algunos con música de jazz en directo. A lo largo del río hay un paseo muy agradable con músicos tocando en la calle.

Sin duda la moderna estación de Kyoto nos impresionó especialmente y la subida a la Kyoto Tower, situada enfrente de ella, ofrece unas impresionantes vistas de toda la ciudad. Dispone además de prismáticos con un aumento considerable que permiten identificar los templos y edificios y admirar la entrada y salida de los Sinkansen en la estación. Sin duda es una buena opción para terminar la visita a esta ciudad tan cargada de historia.

Templo de Fujimi-inari

Para chuparse los palillos

A priori la idea de pasar un mes comiendo en Japón asusta un poco y piensas que va a ser monótono y solo vas a comer pescado crudo. Nada mas lejos de la realidad:la comida japonesa es muy variada. Hay dos cosas imprescindibles en la mesa japonesa: la sopa de miso que sirven en la mayoría de menús y el bol de arroz blanco para acompañar. También suele ser frecuente que te sirvan, solo llegar, una taza de té verde y también suelen darte un vaso de agua….y todos los que quieras.

Para una comida más o menos rápida entre visita y visita hay un montón de restaurantes que ofrecen platos-menus. Los bols de noodles es lo mas socorrido;los hay de distintos tipos y los sirven con sopa y con toda clase de acompañamientos (carne, vegetales…). Otra alternativa es el arroz como base también acompañado de lo que quieras, y la tempura. Muchas veces lo complicado es pedir, si la carta esta sólo en japonés; para esto lo ideal es levantarse y señalar las maquetas plastificadas de los platos que hay en las entradas de los restaurantes.
Son típicos también los restaurantes para comer carne que tu mismo te asas en una parrilla que hay en la propia mesa. En Japón hay muy buena carne sobretodo en la región de Hida.
Y como no, está el pescado; generalmente servido crudo y con todo tipo de algas que adornan el plato…y la correspondiente salsa de soja. Hay que probar el sushi o sashimi de atún! Vale la pena ir a uno de estos restaurantes en que los platitos con una ración de sushi circulan por un carril a lo largo de las mesas…pero es importante, si quieres comer, ponerte cerca de la cocina.
Lo que peor se lleva son los desayunos japoneses porque eso de tomar, algas, sopa y pescado a primera hora de la mañana es un poco duro. Para estos casos se puede recurrir a una de las muchas cadenas de cafeterías internacionales que abundan en este país.
Si has quedado con hambre este es un país al que le gusta el dulce y encuentras pastelerías con todo tipo de pasteles y bizcochos. Hay unos individuales con pasta de castaña en su interior muy buenos. Y para quien no le guste el dulce hay muchos puestos callejeros que hacen buñuelos y las galletas saladas japonesas.
Si no quieres quedarte sin comer tienes que ir un poco pronto sobretodo por la noche y si sois un grupo numeroso (8 en nuestro caso) te puede ser difícil encontrar sitio; en la mentalidad japonesa no entra lo de juntar mesas o donde comen tres comen cuatro.
Eso sí, id practicando con los palillos.
Buen provecho!

Kyoto station 京都駅

Estación de Kioto

Estación de Kioto

Es una estructura de cristal y acero que fue inaugurada en 1997 y que constituye un buen ejemplo de construcción futurista.
Este edificio es, por si mismo, un verdadero punto de interés de esta ciudad. Es difícil decir que impacta mas si la parte exterior o la interior. Entrar en elle es sencillo pero salir por la puerta correcta ya no lo es tanto.
Esta estación tiene una parte inferior en la que abundan tiendas, cafeterías, restaurantes, pero la parte superior es la más impresionante. Consta de 15 pisos conectados entre si por escaleras mecánicas. Las personas que tienen vértigo tienen que ir con cuidado, pues la bajada es bastante impactante, sobretodo desde la escalera exterior.
En estos 15 pisos abundan también las tiendas, un centro comercial, un hotel, un museo, restaurantes e incluso un auditorio.
Desde el último piso se obtiene una magnífica vista panorámica de la ciudad así como de la torre de Kyoto.
Es ineludible darse una vuelta por esta estación, tanto de día como de noche.

Inma

Shirakawa-go

Casas de Shirakawago

Amanece un día fantástico y hay que aprovecharlo, hoy visitamos Shirakawa-go. A una hora de autopista desde Takayama, se trata de una zona montañosa conocida por sus casas/granjas con tejados de paja a dos aguas (reciben el nombre de gassho-zukuri, que quiere decir “manos en posición de oración”). El asentamiento central de la región se llama Ogimachi y se encuentra en un bonito valle que parece salido de una postal. Según los datos, en Ogimachi viven aproximadamente 600 personas y hay unas 110 edificaciones. El trayecto en coche es rápido y cómodo. Atravesamos kms de túneles y por fin llegamos.. Debo confesar que mi primera impresión no fue buena. Muchos coches intentando aparcar, gente por todas partes.., en fin, demasiados turistas (la mayoría japoneses). Sin embargo, ese mal presagio no dura mucho. En Ogimachi hay que perderse por sus calles. Cuenta con una principal de dónde salen pequeñas ramificaciones como si de un árbol (nipón) se tratase. Lo mejor es dejarse llevar y callejear, y es entonces cuando te abstraes de la gente y te deleitas con la arquitectura de sus casas, robustas y acogedoras, que salpican todo el valle;los arrozales, los cientos de flores de vivos colores que decoran sus patios y las entradas de sus casas. El pueblo, a pesar de sus visitantes, se presenta limpio y ordenado. Es recomendable una visita a cualquiera de sus casas. Estuve en Wada-ke, dicen que es la casa más grande de todo Shirakawa-go. Perteneció a una familia de fabricantes de seda. En la planta de arriba había objetos lacados y diversos utensilios para trabajar la seda, desde el manipulado de los capullos, hasta el acabado final. Curioso. También cuenta con un amplio ventanal por el que se divisa un arrozal. A estas alturas del viaje no es que me entusiasme el arroz..,pero ver el arrozal con esa luz es una gozada. Para finalizar la tarde subimoss a un mirador desde dónde se puede apreciar casi todo el valle. La tarde nos sigue regalando una deliciosa luz con la que despedir el día. Dewa mata.

Marian

Hiroshima 広島市

Cupula de la bomba atomica

Cupula de la bomba atomica

Seguimos teniendo un instinto animal, depredador. Hay pruebas de ello a lo largo y ancho del mundo. Hiroshima es una de ellas.
El 6 de agosto de 1945 a las 8:15 se lanzó la bomba atomica sobre la ciudad. Las consecuencias instantáneas y a largo plazo fueron terribles. En le Museo de la Paz, de visita obligada, puedes trasladarte y sentir ese momento. En el mismo lugar se encuentran, el Parque conmemorativo y la Cúpula de la Bomba Atómica, único edificio que se conserva actualmente tal y como quedó despues de la explosión.
Maqueta de Hiroshima antes de la explosion

Maqueta de Hiroshima antes de la explosion

Maqueta de Hiroshima despues de la explosion

Maqueta de Hiroshima despues de la explosion

Una amarga sensación de incivilización te queda despues de la visita. Realmente, a medida que pasa el tiempo, sólo quedan los números. Número de muertos, de heridos, de pérdidas económicas, de terreno debastado, etc y la seguridad de que la barbaridad se volvera a producir, de esta u otra manera, irremediablemente.
Actualmente Hirshima es una ciudad moderna, tranquila, donde sólo el Parque Conmemorativo de la paz recuerda lo ocurrido.
El delta con sus canales, el tranvia y la vuelta al quehacer diarío han ayudado a la ciudad a recuperar su ritmo vital.

Casa Yoshijima – Takayama

Casa tradicional - Takayama

Casa Yoshijima. Takayama.
Esta casa representa la arquitectura tradicional japonesa. Construida en 1907 por Nishida Isaburo lleva el nombre de una adinerada familia que se dedicaba a la producción de sake, la familia Yoshijima.
Interior casa Yoshijima

Esta casa, como está actualmente, tiene la tranquilidad grabada en su estructura. Pocos objetos y grandes espacios te dan ganas de quedarte sentado en una esquina y esperar a que pase el tiempo. O ganas de echarte una siestecita, que también es relajante.

Interior casa Yoshijima

 

Estructura en madera, alta en casi toda su superficie, paneles desplazables que te permiten adaptar el espacio a tu gusto, un pequeño jardín, un pozo, dos espacios modernos pero minimalistas hacen de ella mi casa ideal. Y como todos los ideales, inancanzable.

Lujo Oriental

Después de una dura jornada de turismo, !porque la vida del turista es dura!, hemos descubierto que una buena forma de recuperarse son los onsen.
Japón es un país con mucha actividad volcánica y abundantes aguas termales, de la utilización de estas aguas, originalmente, es de donde surgen los onsen.
Nuestro ceremonial es siempre parecido: al final del día, llegas a la habitación cansado, sudado, dejas las maletas y lo que te apetece es onsen.
Lo primero que haces es ducharte para quitar el sudor y la suciedad del día, luego hay que meterse en una piscina con agua caliente, muy caliente diria yo. Sí aguantas, debes permanecer dentro durante 10 ó 15 minutos. Después sales y tomas una ducha de agua más o menos fría.
Para salir del onsen te dan una especie de batín que se llama yukata.
La sensación de relax que te proporciona es impresionante, sorbre todo sí lo haces antes de ir a la cama.
Los onsen los puedes encontrar con multiples variantes: con tumbona dentro del agua, con sauna, con piscina fría, exterior (para poder admirar el anochecer) ó también exterior, pero con nieve a tu alrededor, lo cual nos ha tocado hacer, en el Parque Nacional de Asahidake, y es muy curioso.
Ahora cuando llegamos a una zona en la que no encontramos, lo echamos de menos.
En fin que esto es un lujo oriental, al cual podríamos acostumbrarnos.

El inodoro Inteligente

Sabido es que Japón es un sorprendente país cuando se trata de comer, pero aún sorprende más cuando se trata de DES-COMER. Es realmente difícil ir al baño y encontrar un inodoro sencillo como los europeos. Algunos son de estilo clásico japonés, o sea, para hacerlo en cuclillas.
La gran mayoría de los servicios tienen un inodoro al que se le ha agregado una tapa con modernas y prácticas funciones. La primera sorpresa te la llevas al sentarte y notar que la tapa está atemperada, al llevar un sistema interno de calefacción, regulable con ruedecita, por supuesto. Mientras uno está sentado en semejante trono, va observando como en el lado derecho hay varios botones con rótulos y dibujitos. A veces el sistema detecta que alguien se ha sentado y automáticamente suelta agua. Cuando uno termina la “faena”, puede accionar una tecla que lanza un chorrito de agua templada hacia el “ojete”. Ni que decir tiene que dicho chorrito es graduable en intensidad. En este momento es aconsejable fijarse bien en el botón que se ha elegido, señalado con un culito, puesto que hay un segundo botón con el dibujo del perfil de una mujer, y se puede uno imaginar hacia que dirección lanza el chorrito de agua a presión atemperada…
Cuando uno termina y se deshace del papel, tiene que indagar cual es el botón de la cisterna, puesto que a veces no se encuentra facilmente, aunque es posible que el inodoro inteligente detecte que ya se ha acabado y suelte el agua automáticamente.
Otros inodoros mas sofisticados levantan la tapa ellos solitos al ver que alguien abre la puerta a modo de saludo de bienvenida. Luego hay una variedad de pequeños detalles como una luz azul ahí adentro, o música mas alta que en el propio local para que no se oigan los ruiditos, o gravaciones de trinos de pájaros.
Todos , absolutamente todos los servicios que hemos visitado estaban en perfecto uso y muy limpios. Es difícil imaginar cual será la siguiente novedad que veamos en este campo, pero sin duda la habrá.
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Geishas

En Kioto buscamos el barrio de Gion, donde clasicamente se encuentran las okiyas en las que viven las geishas, y las casas de té. Llegamos en bus a la calle Shijo y, al avanzar entre edificios modernos ocultos por mensajes publicitarios, descubrimos un arco a traves del cual entramos en una ciudad completamente diferente. La calle principal esta llena de restaurantes, tiendas y turistas pero la abandonamos y nos introducimos en un laberinto de calles con casas de madera, iluminadas tenuemente por los farolillos rojos de las puertas.
Kimono de geishas
Cae la tarde y anochece en Gion. Mujeres vestidas con kimonos estampados de bonitos colores, peinados cuidadosamente decorados y la cara maquillada de blanco en la que resaltan sus labios rojos, salen de sus casas y avanzan por la calle como si flotaran, o se introducen en un coche que ha venido a recogerlas. Termina la función en el teatro Minamiza y junto a las mujeres de la alta sociedad japonesa,vestidas con elegantes kimonos, aparecen las geishas acompanando a hombres maduros. Los turistas absortos disparan sus camaras y ellas permanecen indiferentes como muñecas de porcelana.

Nuca de geishaEn Kanassawa visitamos tambien el barrio de geishas, es pequeño y por la noche las calles se quedan vacias y silenciosas. Algunas luces nos indican que hay casas de té abiertas en las que comprobamos que no nos está permitido entrar.
Un ambiente mágico se apodera de las calles. El misterio envuelve, todavía hoy, el mundo de las geishas.

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